Se la notaba nerviosa, inquieta.
Arrugaba la bolsa mientras buscaba una y diez veces el bolígrafo que ya tenía en las manos.
Abría el sobre, lo cerraba, contaba los tomos, los colocaba, los descolocaba.
Desde el asiento de enfrente, Braulio la observaba con una sonrisa en los labios. Recordaba esos nervios, ese momento, el de entregar el trabajo de tantos años, el esfuerzo.
El tren entró en la estación. Era ya su parada:
- Suerte- dijo Braulio.
La chica levantó la mirada, saliendo así de su ensimismamiento histérico:
- Gracias- contestó a la vez que se sonrojaba.
Cuando Braulio salió del tren, la chica se quedó paralizada durante unos instantes mirando al lugar donde se había sentado él. Una gran sonrisa se dibujó en su rostro.
Miró las copias, asintió y siguió buscando el bolígrafo.
La oficina de Correos estaba cerca y el plazo del concurso terminaba en unas horas.
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miércoles, 29 de diciembre de 2010
sábado, 25 de diciembre de 2010
Breve historia
- Confías en mí- preguntó
mientras la tendía la mano.
Lo miró fijamente.
Su pasado, sus daños,
sus recuerdos, sus temores.
Pensó en las mentiras,
en los engaños.
En las traiciones.
Volvió a mirarle.
Los cafés, las risas,
los paseos, las caricias.
Un pizca de esperanza,
una oportunidad.
Imaginó un futuro.
- Te llevaré al fin del mundo.
Le agarró la mano.
Y partieron juntos.
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mientras la tendía la mano.
Lo miró fijamente.
Su pasado, sus daños,
sus recuerdos, sus temores.
Pensó en las mentiras,
en los engaños.
En las traiciones.
Volvió a mirarle.
Los cafés, las risas,
los paseos, las caricias.
Un pizca de esperanza,
una oportunidad.
Imaginó un futuro.
- Te llevaré al fin del mundo.
Le agarró la mano.
Y partieron juntos.
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sábado, 18 de diciembre de 2010
Traición
La peor de las traiciones
es que veas que me estoy engañando
y no hagas nada por impedirlo.
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es que veas que me estoy engañando
y no hagas nada por impedirlo.
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jueves, 16 de diciembre de 2010
Dudando
Algunas veces,
mientras me hablas
me paro, me aislo, te miro.
No sé si creerte.
No sé si eres tú
o es un juego de mi mente,
que me engaña y me muestra
lo que quiero ver en ti.
Te observo, me río. Me fijo.
Te mueves, me dices. ¿Te fijas?
No sé si lo haces
o es que yo me lo invento.
Y estoy en el instante
en el que podría parar
o sin pensarlo siquiera
echar esto a rodar.
¿Huyo? ¿Me quedo?
¿Lo intento? ¿Me acerco?
¿O te estudio con detenimiento?
Espero.
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mientras me hablas
me paro, me aislo, te miro.
No sé si creerte.
No sé si eres tú
o es un juego de mi mente,
que me engaña y me muestra
lo que quiero ver en ti.
Te observo, me río. Me fijo.
Te mueves, me dices. ¿Te fijas?
No sé si lo haces
o es que yo me lo invento.
Y estoy en el instante
en el que podría parar
o sin pensarlo siquiera
echar esto a rodar.
¿Huyo? ¿Me quedo?
¿Lo intento? ¿Me acerco?
¿O te estudio con detenimiento?
Espero.
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martes, 14 de diciembre de 2010
Invierno II
La ciudad hoy se ha quedado durmiendo.
Ha dicho que hacía mucho frío,
que se envolvía en una manta
y que se quedaba en cama leyendo.
Sus habitantes somnolientos,
al subir la persiana al despertar,
se han quedado desconcertados:
- Si no hay calle, ¿cómo vamos a trabajar?
-Está bien, pondré baldosas,
eso desde la cama lo puedo hacer.
Pero no todas, ¡tened cuidado!,
a ver si os vais a caer.
Y así, los pobres ciudadanos han ido caminando
envueltos por una nube blanca y viendo
como, poco a poco y en el último momento,
las cosas que necesitaban
(marquesinas de autobús, bocas de metro)
han ido, de pronto, de la nada surgiendo.
Tras mucho insistir, la ciudad se ha despertado.
A media mañana, la masa blanca se había disipado.
Y es que cuando el sol insiste
puede ser tan pesado,
que no hay pereza que valga
y la ciudad se ha levantando.
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Ha dicho que hacía mucho frío,
que se envolvía en una manta
y que se quedaba en cama leyendo.
Sus habitantes somnolientos,
al subir la persiana al despertar,
se han quedado desconcertados:
- Si no hay calle, ¿cómo vamos a trabajar?
-Está bien, pondré baldosas,
eso desde la cama lo puedo hacer.
Pero no todas, ¡tened cuidado!,
a ver si os vais a caer.
Y así, los pobres ciudadanos han ido caminando
envueltos por una nube blanca y viendo
como, poco a poco y en el último momento,
las cosas que necesitaban
(marquesinas de autobús, bocas de metro)
han ido, de pronto, de la nada surgiendo.
Tras mucho insistir, la ciudad se ha despertado.
A media mañana, la masa blanca se había disipado.
Y es que cuando el sol insiste
puede ser tan pesado,
que no hay pereza que valga
y la ciudad se ha levantando.
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domingo, 5 de diciembre de 2010
Invierno I
Chocolate caliente.
Frío en los huesos.
Lluvia. Nieve. Escarcha.
Atenta al teléfono,
escucho la radio:
Hay niebla, hay hielo.
Cógete un vuelo,
que me da miedo.
Que hace mal tiempo.
Quédate en casa.
No vayas a eso.
Hay café. Hay castañas.
Cierran el aeropuerto.
Vuelves a casa.
Aquí te espero.
Nos espera un buen puente:
Chimenea y tele.
Luces y manta.
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Frío en los huesos.
Lluvia. Nieve. Escarcha.
Atenta al teléfono,
escucho la radio:
Hay niebla, hay hielo.
Cógete un vuelo,
que me da miedo.
Que hace mal tiempo.
Quédate en casa.
No vayas a eso.
Hay café. Hay castañas.
Cierran el aeropuerto.
Vuelves a casa.
Aquí te espero.
Nos espera un buen puente:
Chimenea y tele.
Luces y manta.
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miércoles, 24 de noviembre de 2010
Me siento sola veinte veces al día
- Cuando me despierta el despertador y no el ruido de la ducha
- y me giro en la cama y no aspiro tu olor.
- Voy a la cocina, hago café y la taza que caliento es una y
- salgo por la puerta y solo hay un abrigo en el colgador.
- Cuando en el trabajo no me interrumpe ninguna llamada
- ni ningún email con la noticia tonta del día.
- Cuando ya no compro pan en la panadería
- y cuando al volver a casa no está tu llave puesta.
- También cuando el silencio asola mi pasillo
- y cuando en mi nevera hay más fruta que cerveza,
- cuando suena esa canción discotequera
- y cuando el Marca no está sobre la mesa.
- Cuando las lavadoras vuelven a ser a media carga
- y ya no plancho pantalones con raya.
- Cuando en el baño solo hay lápices de ojos
- y el espejo no se ríe de mi mala cara.
- Cuando al apagar la luz aún digo en alto buenas noches
- y las paredes son las únicas en oírlo.
- Cuando cierro los ojos y no te siento a mi lado,
- cuando no siente tu beso en mi espalda, repitiendo mis palabras.
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lunes, 22 de noviembre de 2010
domingo, 21 de noviembre de 2010
Receta
Poquito a poco.
Con cuidado. Sin prisa.
Con amor.
Poniendo atención.
Pensando en los detalles.
Con mimo. Suavecito.
Despacio.
Con suma dedicación.
Con un pie tras el otro.
Primero uno, después dos.
Hilando fino.
Así nos queremos los dos.
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Con cuidado. Sin prisa.
Con amor.
Poniendo atención.
Pensando en los detalles.
Con mimo. Suavecito.
Despacio.
Con suma dedicación.
Con un pie tras el otro.
Primero uno, después dos.
Hilando fino.
Así nos queremos los dos.
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Podría
Podría decir que te quiero
pero, es mentira.
Podría decir que te necesito
pero, no es así.
Podría asumir que me acostumbré
a estar contigo.
Podría llorar ahora mismo.
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pero, es mentira.
Podría decir que te necesito
pero, no es así.
Podría asumir que me acostumbré
a estar contigo.
Podría llorar ahora mismo.
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sábado, 20 de noviembre de 2010
Cuatro paradas
Nos conocimos en Gregorio Marañón:
Había asientos libres, pero te apoyaste en la barra que tenía delante.
Me llamaron la atención tus zapatillas. De las de baloncesto. De las de jugar habitualmente.
Recorrí tu altura con mis ojos, me encontré los tuyos.
Hasta pasados Nuevos Ministerios nos fuimos conociendo:
Me mirabas, te miraba.
Nos mirábamos indirectamente reflejados en el cristal.
Me pareciste tímido, quizás indeciso.
En Santiago Bernabéu tuvimos nuestra primera cita:
un músico ambulante hizo las veces de Mariachi.
Nuestras miradas volvieron a cruzarse.
La ranchera que escuché es a partir de ahora mi nueva canción favorita.
En Cuzco seguimos conociéndonos:
me volviste a mirar, a la vez que te miraba.
Esta relación podía tener futuro.
Llegamos Plaza de Castilla:
nos bajamos los dos.
Tristemente, descubrimos que teníamos diferencias irreconciliables:
tú escogiste en la derecho de las escaleras mecánicas,
yo preferí subir andando.
... No me importaría darte una segunda oportunidad.
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Había asientos libres, pero te apoyaste en la barra que tenía delante.
Me llamaron la atención tus zapatillas. De las de baloncesto. De las de jugar habitualmente.
Recorrí tu altura con mis ojos, me encontré los tuyos.
Hasta pasados Nuevos Ministerios nos fuimos conociendo:
Me mirabas, te miraba.
Nos mirábamos indirectamente reflejados en el cristal.
Me pareciste tímido, quizás indeciso.
En Santiago Bernabéu tuvimos nuestra primera cita:
un músico ambulante hizo las veces de Mariachi.
Nuestras miradas volvieron a cruzarse.
La ranchera que escuché es a partir de ahora mi nueva canción favorita.
En Cuzco seguimos conociéndonos:
me volviste a mirar, a la vez que te miraba.
Esta relación podía tener futuro.
Llegamos Plaza de Castilla:
nos bajamos los dos.
Tristemente, descubrimos que teníamos diferencias irreconciliables:
tú escogiste en la derecho de las escaleras mecánicas,
yo preferí subir andando.
... No me importaría darte una segunda oportunidad.
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martes, 16 de noviembre de 2010
A veces...
A veces me gustaría que me vinieses a buscar.
Que me dieses un susto.
Que me sorprendieses, sin más.
Que me dieses un susto.
Que me sorprendieses, sin más.
sábado, 13 de noviembre de 2010
Campanilla olvidada
- ¿Crees en las hadas?
No sé que es lo que había entendido, pero su mirada se tornó nerviosa, me miraba de un modo extraño; sus ojos fijos en mi cara. Sus dientecitos mordisqueando sus labios.
- ¿Hadas? ¿Qué son las hadas?- respondió.
- ¿No sabes qué es un hada? -pregunté incrédula.
No sabía que era un hada. Por lo tanto, no podía creer en ellas. Ni en la magia. Ni en los deseos que se cumplen. Ni en los polvos de hada que te hacen volar si tienes un pensamiento feliz.
Ella no sabía que una calabaza se puede convertir en un carruaje llevado por tu perro guardián convertido en caballo.
La chiquilla desconocía que había un mundo de niños sin padres que jamás crecían y que estaba tan cercano como girando en la segunda estrella a la derecha y siguiendo recto, hasta la mañana.
Tampoco sabía que una manzana podía matarte de pura envidia y revivirte de puro amor.
O que había que tener cuidado con los antiguos utensilios de costura, que te podían causar una siesta de cien años.
Pobre niña. ¡Qué diez años más tristes!. Con esa edad, ya estaba perdida.
- Entonces, ¿no has leído nunca La Bella Durmiente o Peter Pan?
- No. No sé que de hablas.
- Son cuentos, cuentos para niños.
Y entonces, soltó el dardo.
- ¿Qué es un cuento?
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No sé que es lo que había entendido, pero su mirada se tornó nerviosa, me miraba de un modo extraño; sus ojos fijos en mi cara. Sus dientecitos mordisqueando sus labios.
- ¿Hadas? ¿Qué son las hadas?- respondió.
- ¿No sabes qué es un hada? -pregunté incrédula.
No sabía que era un hada. Por lo tanto, no podía creer en ellas. Ni en la magia. Ni en los deseos que se cumplen. Ni en los polvos de hada que te hacen volar si tienes un pensamiento feliz.
Ella no sabía que una calabaza se puede convertir en un carruaje llevado por tu perro guardián convertido en caballo.
La chiquilla desconocía que había un mundo de niños sin padres que jamás crecían y que estaba tan cercano como girando en la segunda estrella a la derecha y siguiendo recto, hasta la mañana.
Tampoco sabía que una manzana podía matarte de pura envidia y revivirte de puro amor.
O que había que tener cuidado con los antiguos utensilios de costura, que te podían causar una siesta de cien años.
Pobre niña. ¡Qué diez años más tristes!. Con esa edad, ya estaba perdida.
- Entonces, ¿no has leído nunca La Bella Durmiente o Peter Pan?
- No. No sé que de hablas.
- Son cuentos, cuentos para niños.
Y entonces, soltó el dardo.
- ¿Qué es un cuento?
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jueves, 4 de noviembre de 2010
Imagino II
Imagino que suena el teléfono
y eres tú al otro lado.
O que llego a mi destino
y estás allí, quieto esperando.
O que abro mi correo
y una nota me has dejado.
Imagino que sueño todo esto
mientras estoy en el supermercado.
Que ahora apareces, de repente,
y cargas mis bolsas, con cuidado.
Que me miras fijamente y
entonces, me coges de la mano.
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y eres tú al otro lado.
O que llego a mi destino
y estás allí, quieto esperando.
O que abro mi correo
y una nota me has dejado.
Imagino que sueño todo esto
mientras estoy en el supermercado.
Que ahora apareces, de repente,
y cargas mis bolsas, con cuidado.
Que me miras fijamente y
entonces, me coges de la mano.
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Imagino I
Imagino que suena el teléfono
y está tu voz al otro lado.
Imagino que tu sonido es agradable,
que no han pasado las horas, los años.
Que una pareja nunca fue cosas de tres,
que los gritos no sonaron.
Que tu siempre me has amado.
Que mi alma está indemne,
que aún creo en lo soñado.
Que nunca me hiciste daño.
© All Rights Reserved
y está tu voz al otro lado.
Imagino que tu sonido es agradable,
que no han pasado las horas, los años.
Que una pareja nunca fue cosas de tres,
que los gritos no sonaron.
Que tu siempre me has amado.
Que mi alma está indemne,
que aún creo en lo soñado.
Que nunca me hiciste daño.
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miércoles, 3 de noviembre de 2010
Silencio
En este mundo de ruidos, yo me quedo con los silencios.
Silencios escondidos, hasta en el metro.
Gente caminado, multitud callada
meditando sobre el día que justo arranca.
Mirada perdida, pies que arrastran,
cafeína que no llega.
Aún con calma.
Otro silencio que me estremece
solamente ocurre cuando llueve.
Gotas suaves caen sobre pinos
que filtran el agua sobre los niños
que buscan, con rumbo, entre sus juegos
cositas naranjas sin ningún miedo.
Y en medio del campo me paro y pienso
que estoy viviendo un gran momento.
Silencio amortiguado, casi acolchado.
Sin preocupación, ruido blanco.
© All Rights Reserved
Silencios escondidos, hasta en el metro.
Gente caminado, multitud callada
meditando sobre el día que justo arranca.
Mirada perdida, pies que arrastran,
cafeína que no llega.
Aún con calma.
Otro silencio que me estremece
solamente ocurre cuando llueve.
Gotas suaves caen sobre pinos
que filtran el agua sobre los niños
que buscan, con rumbo, entre sus juegos
cositas naranjas sin ningún miedo.
Y en medio del campo me paro y pienso
que estoy viviendo un gran momento.
Silencio amortiguado, casi acolchado.
Sin preocupación, ruido blanco.
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Dejar atrás
Dejar atrás. Cambiar los muebles.
Cortarse el pelo. Pintar las paredes.
Incertidumbre. Empezar de cero.
Estar perdida ante un comienzo.
Tener valor, tenerlo claro.
Estar decidida, pero con tacto.
Buscar el momento para hacerlo,
para decirte que no te quiero.
Amontonar las cajas, ir embalando
todos los recuerdos, todo un pasado.
Mirarlo todo y sentir asco.
Darse la vuelta, hacia otro lado.
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Cortarse el pelo. Pintar las paredes.
Incertidumbre. Empezar de cero.
Estar perdida ante un comienzo.
Tener valor, tenerlo claro.
Estar decidida, pero con tacto.
Buscar el momento para hacerlo,
para decirte que no te quiero.
Amontonar las cajas, ir embalando
todos los recuerdos, todo un pasado.
Mirarlo todo y sentir asco.
Darse la vuelta, hacia otro lado.
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viernes, 29 de octubre de 2010
Azul
No sé si es el mar o el cielo reflejado.
Estamos en la ciudad, de edificios altos, de aceras anchas, de cielo gris; aquí no hay mar.. en Madrid no hay playa.
A lo mejor se está filtrando, a través del cristal, el color corporativo de las paredes de la línea que atraviesa la ciudad de norte a sur. O de sur a norte.
No sé donde estoy. Todo es azul, azul verdoso, cristalino. Turquesa.
Tu mirada se proyecta sobre mí. Eres tú. Tú eres la causa de este mundo monocromo.
Desconozco cuanto tiempo llevas allí, ¿han sido segundos? ¿minutos? ¿cuantas paradas? Estaba buceando en el color caribe de tus ojos.
Nos he imaginado buceando entre arrecifes de coral. Tomando daikiris. Paseando por la playa.
Podría observarte todo el recorrido. Hasta el fin del línea.
Parpadeas. Te giras. Te mueves.
Te bajas del tren.
Encantada de haberme cruzado contigo, pienso. Una parada más y me habría enamorado.
© All Rights Reserved
Estamos en la ciudad, de edificios altos, de aceras anchas, de cielo gris; aquí no hay mar.. en Madrid no hay playa.
A lo mejor se está filtrando, a través del cristal, el color corporativo de las paredes de la línea que atraviesa la ciudad de norte a sur. O de sur a norte.
No sé donde estoy. Todo es azul, azul verdoso, cristalino. Turquesa.
Tu mirada se proyecta sobre mí. Eres tú. Tú eres la causa de este mundo monocromo.
Desconozco cuanto tiempo llevas allí, ¿han sido segundos? ¿minutos? ¿cuantas paradas? Estaba buceando en el color caribe de tus ojos.
Nos he imaginado buceando entre arrecifes de coral. Tomando daikiris. Paseando por la playa.
Podría observarte todo el recorrido. Hasta el fin del línea.
Parpadeas. Te giras. Te mueves.
Te bajas del tren.
Encantada de haberme cruzado contigo, pienso. Una parada más y me habría enamorado.
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lunes, 18 de octubre de 2010
Pereza
- Qué pereza ahora.. salir a la calle, ¡con la que está cayendo!
- ¡Que no! Que no vamos a salir ahora a la calle. Si es que ya tengo el pijama puesto.
- No. No me mires así, impasible. Ya te lo dije antes, que te ibas a arrepentir de esas siesta tan larga, y ahora, me sales con estas, con que quieres ir a la calle.
- Venga, hombre, si insistes así, trayéndome la correa y todo.
Y es que, en qué hora acogería a Rocky...
- ¡Que no! Que no vamos a salir ahora a la calle. Si es que ya tengo el pijama puesto.
- No. No me mires así, impasible. Ya te lo dije antes, que te ibas a arrepentir de esas siesta tan larga, y ahora, me sales con estas, con que quieres ir a la calle.
- Venga, hombre, si insistes así, trayéndome la correa y todo.
Y es que, en qué hora acogería a Rocky...
domingo, 17 de octubre de 2010
Odio salir del metro...
cruzar la acera, sacar la llave, llegar a casa ... y que no me estés esperando en el portal.
sábado, 9 de octubre de 2010
El principio
Cuantas veces he dicho que iba a hacer esto. Cuantas...
Pues esta vez es.
Tras una acumulación de cambios en los últimos meses, y más que están por venir, la yo que durante tanto tiempo ha estado callada se ha revelado, y aquí está...con un blog para ella solita.
Veremos las que nos lía.
Pues esta vez es.
Tras una acumulación de cambios en los últimos meses, y más que están por venir, la yo que durante tanto tiempo ha estado callada se ha revelado, y aquí está...con un blog para ella solita.
Veremos las que nos lía.
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