domingo, 23 de octubre de 2011

Yo lloré


Yo lloré.
Lloré de alivio.
Di dos vueltas al pasillo,
después cogí el teléfono.

Quiero ser feliz,
no quiero ser escéptica…
pero no puedo.

Entiendo que hay gente que crece engañada,
con otras verdades, con otras ideas,
con razones equivocadas.
Eso lo comprendo.

No entiendo los modos,
no entiendo los tiempos;
hoy quiero ser feliz
y olvidar este infierno.

No puedo borrar los desalojos de bomba,
las caras de miedo,
los temidos coches blancos,
las palabras en secreto.
No puedo olvidar acojonarme cuando juraste bandera.

No se van los avances informativos,
ni las pesadillas continuas,
ni el miedo de ellos contándonos su vida:
cambios de ruta y horarios,
comprobar el coche,
no contar donde se vivía.

No puedo obviar el miedo a los callejones,
a la noche, a los pistoleros,
el temor a los hipermercados, a los grandes eventos,
el recelo a los paquetes sin remitente,
el miedo a las noticias,
el pavor al teléfono.

Hoy quiero alegrarme,
pero no puedo.
Cuando lo oí, lloré de alivio,
respiré mejor,
creía que era un sueño…
pero aún pesa el recuerdo.


martes, 4 de octubre de 2011

No te fies del Comic Sans

La carta traía buenas nuevas; la felicitaba, la decía que era única, especial... pero había algo que no cuadraba.
Decidió dejar de lado la euforia y dedicar unos instantes a buscar en Google.


Google no mintió y ella aprendió de una vez la lección:
 Nunca hay que fiarse de algo que pretenda ser serio y esté escrito en Comic Sans.