sábado, 26 de febrero de 2011

Puedo

Puedo hacer memoria, puedo,
pero sé que va a doler:
una mirada no devuelta,
una mano retirada,
un cumplido no dicho
un abrazo no dado.

Puedo hacer recuento, puedo,
pero no lo sé interpretar:
un roce inesperado,
una frase a medias,
una anécdota compartida,
un odio infundado.

Puedo resumir todo, puedo,
pero lo haré por última vez
porque por cada gesto de avance
vinieron varios para atrás,
porque por cada esperanza
sabía que algo iba mal.

Puedo recordarlo todo, puedo,
y puedo empezar a borrarlo.

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miércoles, 23 de febrero de 2011

Por la mañana

Empieza el día:
pongo café,
me lavo la cara.
Pienso frente al espejo.

Saco las galletas,
desayuno,
hago la cama.
Demasiado silencio.

Pongo la radio,
me cepillo los dientes,
me visto.
Te echo de menos.

Miro al cristal,
saco una horquilla,
me pinto, me peino.
No lo verás.

Cojo el bolso,
el abrigo, las llaves,
apago las luces.
Tú ya no estás.

Compruebo el gas,
la bufanda, los guantes,
cierro la puerta.
No volverás.

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miércoles, 16 de febrero de 2011

Micropensamiento

La cicatriz en mi mano
tardó más en curar.

Mucho más
de lo que tardé en olvidarte.


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miércoles, 9 de febrero de 2011

Nocturno I

La nocturnidad que me impide amarte
es la misma que me obliga a verte.
Mientras que tus besos me recorren
sin que pueda yo zafarme.

No sé quién eres. No me importa.
Realmente yo te desprecio.
Pero las cosas son así y
ahora es tuyo mi cuerpo.

Y me evado, no estoy contigo.
Pan, leche, atún...¡huevos!,
Repaso mi vida real,
niego este momento.

Tan solo es un trabajo, pienso.


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jueves, 3 de febrero de 2011

Juventud efímera

Sabíamos que este momento llegaría.
Te avisamos.
No escuchaste.

Llegaría el día en que el azul de tus ojos
ya no iluminaría una sala.
En el que tu culo prieto
dejaría de atraer miradas.

El día en el que tu largo pelo rubio
no reflejaría los primeros rayos de sol.
y que las 7 de la mañana
no te pillarían volviendo de juerga.

La madrugada en la que saldrías de casa
dándote cuenta del tiempo,
de los años, de las fiestas
de aquella oportunidad malgastada.

El momento en que te sentarías en el metro
y verías a una chica
alta, guapa, rubia, joven
y te darás cuenta de que esa
ya no eres tú.
Ya no.

Sabíamos que este momento llegaría.
No escuchaste.
Y es que, quizás, tú también lo sabías.


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