Aprovechando el domingo por la mañana, me he acercado hoy al Retiro a hacer una mezcla entre pasear y mirar libros.
Este año tenía intención de comprar dos libros: cualquiera de los dos últimos títulos de Albert Espinosa y otro al azar de poesía española moderna. Pero mi mayor objetivo era darme un buen paseo y observar, huyendo de las casetas de las distintas grandes cadenas de libros y centrándome en casetas de editoriales o pequeñas librerías.
Me ha sorprendido, para bien, ver que este año uno no se encontraba los mismos cuatro libros repetidos una y otra vez en cada una de las casetas. No sé si es que no hay ningún título que destaque dentro del mundo del Marketing o es que se ha cambiado la estrategia.
Esto me ha despistado hasta el punto de no poder comprar el único libro concreto que buscaba. Cierto es que fui esperando encontrarme la cubierta de bruces y ni apunté los títulos, ni el nombre del autor, ni tuve ganas de ir preguntando caseta por caseta por un libro recién salido a la venta.
Otra cosa que me ha sorprendido ha sido comprobar que no se haya aprovechado el tirón de que esta Feria esté dedicada a la literatura alemana. En ningún stand he visto un apartado de “Autores alemanes” o libros sobre Alemania.
Sí, a mi de entrada no se me ocurría ningún autor alemán… hasta que pensé un poco: Günter Grass, Michael Ende, los Hermanos Grimm, Thomas Mann y supongo que un largo etcétera.
El contraste es notable si lo comparamos con la edición del año pasado, dedicada a la literatura nórdica. En casi cada caseta se podían ver ejemplares de libros de los nuevos autores de aquellas tierras.
Una cosa que me ha desilusionado de esta Feria ha sido, de nuevo, el sector de la poesía. Se dice, se cuenta, se rumorea, que hay una nueva generación poética. Este género está tan alejado del mundo de la publicidad y los betsellers, que saber qué libro comprarse y quien lo ha escrito es prácticamente imposible. Una, que es una soñadora, se acerca al Retiro, y más concretamente a los puestos de editoriales poéticas o de librerías especializadas, con la esperanza de encontrar a simple vista un libro con un nombre que reconozca como un autor contemporáneo. Nada, misión imposible, incluso sabiendo quien edita a quien.
Entonces, cambio el objetivo y busco entre todos los libros uno que destaque, que tenga un galardón estampado en su portada o un lugar destacado en el expositor. Imposible. Y, hay que tener en cuenta que un libro de poesía vale unos 12 euros y dura menos de dos horas de lectura. Comprar a ciegas no es una opción.
Una pena. Si el género es desconocido, fomentémoslo.
De todos modos, no todo es negativo y he de reconocer que me ha gustado acercarme hoy al Retiro y que no descarto volverlo a hacer en esta edición:
- Me ha gustado que ayer estuviera Punset y que la gente lo venere, lo adore y esté dispuesta a gastarse 20€ en un libro denso, complicado, de lectura lenta y sobre todo, que hace pensar. Lo que Punset está haciendo por el pensamiento científico nunca podremos agradecérselo lo suficiente.
- Me ha gustado ver colas enormes para que firmasen autores que no me sonaban de nada.
- Y ver como la gente esperaba desde una hora antes para que Ibañez les firmase los cómics (y seguro que algún TBO) con los que tantos hemos crecido.
- Me ha gustado que hayan caído dos chaparrones, que los árboles del parque nos hayan cobijado y que en vez de amedrentar a la gente y hacerla volver corriendo a casa, la haya hecho quedarse.
- Me ha gustado que estemos en crisis pero la gente compre libros, más de uno y más de dos.
- Me ha encantado ver a familias con nietos y abuelos pactando antes de entrar: “nos llevamos un libro cada uno, elegid con cuidado”.
- Me ha sorprendido que haya cada vez más puestos con venta de libros en inglés tanto para jóvenes como para adultos.
- Me ha gustado ver que en Madrid la gente lee.
- Me ha encantado comprobar que, efectivamente, el sector de la literatura Infantil y Juvenil esta en auge. ¡Es tan bueno que los niños lean!
- Y, esto no es nuevo, me ha gustado ver el Retiro en domingo, con niños en bicicletas, padres enseñando a patinar, puestecillos de teatro ambulante, gente haciendo deporte… ver otro Madrid, el Madrid de los domingos.