miércoles, 24 de noviembre de 2010

Me siento sola veinte veces al día

  1.  Cuando me despierta el despertador y no el ruido de la ducha
  2. y me giro en la cama y no aspiro tu olor.
  3. Voy a la cocina, hago café y la taza que caliento es una y
  4. salgo por la puerta y solo hay un abrigo en el colgador.
  5. Cuando en el trabajo no me interrumpe ninguna llamada
  6. ni ningún email con la noticia tonta del día.
  7. Cuando ya no compro pan en la panadería
  8. y cuando al volver a casa no está tu llave puesta.
  9. También cuando el silencio asola mi pasillo
  10. y cuando en mi nevera hay más fruta que cerveza,
  11. cuando suena esa canción discotequera
  12. y cuando el Marca no está sobre la mesa.
  13. Cuando las lavadoras vuelven a ser a media carga
  14. y ya no plancho pantalones con raya.
  15. Cuando en el baño solo hay lápices de ojos
  16. y el espejo no se ríe de mi mala cara.
  17. Cuando al apagar la luz aún digo en alto buenas noches 
  18. y las paredes son las únicas en oírlo.
  19. Cuando cierro los ojos y no te siento a mi lado,
  20. cuando no siente tu beso en mi espalda, repitiendo mis palabras.


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domingo, 21 de noviembre de 2010

Receta

Poquito a poco.
Con cuidado. Sin prisa.
Con amor.
Poniendo atención.

Pensando en los detalles.
Con mimo. Suavecito.
Despacio.
Con suma dedicación.

Con un pie tras el otro.
Primero uno, después dos.
Hilando fino.
Así nos queremos los dos.

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Podría

Podría decir que te quiero
pero, es mentira.
Podría decir que te necesito
pero, no es así.
Podría asumir que me acostumbré
 a estar contigo.

Podría llorar ahora mismo.


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sábado, 20 de noviembre de 2010

Cuatro paradas

Nos conocimos en Gregorio Marañón:
Había asientos libres, pero te apoyaste en la barra que tenía delante.
Me llamaron la atención tus zapatillas. De las de baloncesto. De las de jugar habitualmente.
Recorrí tu altura con mis ojos, me encontré los tuyos.

Hasta pasados Nuevos Ministerios nos fuimos conociendo:
Me mirabas, te miraba.
Nos mirábamos indirectamente reflejados en el cristal.
Me pareciste tímido, quizás indeciso.

En Santiago Bernabéu tuvimos nuestra primera cita:
un músico ambulante hizo las veces de Mariachi.
Nuestras miradas volvieron a cruzarse.
La ranchera que escuché es a partir de ahora mi nueva canción favorita.

En Cuzco seguimos conociéndonos:
me volviste a mirar, a la vez que te miraba.
Esta relación podía tener futuro.

Llegamos Plaza de Castilla:
nos bajamos los dos.
Tristemente, descubrimos que teníamos diferencias irreconciliables:
tú escogiste en la derecho de las escaleras mecánicas,
yo preferí subir andando.

... No me importaría darte una segunda oportunidad.


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martes, 16 de noviembre de 2010

A veces...

A veces me gustaría que me vinieses a buscar.
Que me dieses un susto.
Que me sorprendieses, sin más.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Campanilla olvidada

- ¿Crees en las hadas?
No sé que es lo que había entendido, pero su mirada se tornó nerviosa, me miraba de un modo extraño; sus ojos fijos en mi cara. Sus dientecitos mordisqueando sus labios.

- ¿Hadas? ¿Qué son las hadas?- respondió.
- ¿No sabes qué es un hada? -pregunté incrédula.
No sabía que era un hada. Por lo tanto, no podía creer en ellas. Ni en la magia. Ni en los deseos que se cumplen. Ni en los polvos de hada que te hacen volar si tienes un pensamiento feliz.
Ella no sabía que una calabaza se puede convertir en un carruaje llevado por tu perro guardián convertido en caballo.
La chiquilla desconocía que había un mundo de niños sin padres que jamás crecían y que estaba tan cercano como girando en la segunda estrella a la derecha y siguiendo recto, hasta la mañana.
Tampoco sabía que una manzana podía matarte de pura envidia y revivirte de puro amor.
O que había que tener cuidado con los antiguos utensilios de costura, que te podían causar una siesta de cien años.
Pobre niña. ¡Qué diez años más tristes!. Con esa edad, ya estaba perdida.

- Entonces, ¿no has leído nunca La Bella Durmiente o Peter Pan?
- No. No sé que de hablas.
- Son cuentos, cuentos para niños.
Y entonces, soltó el dardo.
- ¿Qué es un cuento?



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jueves, 4 de noviembre de 2010

Imagino II

Imagino que suena el teléfono
y eres tú al otro lado.

O que llego a mi destino
y estás allí, quieto esperando.

O que abro mi correo
y una nota me has dejado.

Imagino que sueño todo esto
mientras estoy en el supermercado.

Que ahora apareces, de repente,
y cargas mis bolsas, con cuidado.

Que me miras fijamente y
 entonces, me coges de la mano.

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Imagino I

Imagino que suena el teléfono
y está tu voz al otro lado.

Imagino que tu sonido es agradable,
que no han pasado las horas, los años.

Que una pareja nunca fue cosas de tres,
que los gritos no sonaron.
Que tu siempre me has amado.

Que mi alma está indemne,
que aún creo en lo soñado.
Que nunca me hiciste daño.

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miércoles, 3 de noviembre de 2010

Silencio

En este mundo de ruidos, yo me quedo con los silencios.

Silencios escondidos, hasta en el metro.

Gente caminado, multitud callada
meditando sobre el día que justo arranca.
Mirada perdida, pies que arrastran,
cafeína que no llega.
Aún con calma.

Otro silencio que me estremece
solamente ocurre cuando llueve.

Gotas suaves caen sobre pinos
que filtran el agua sobre los niños
que buscan, con rumbo, entre sus juegos
cositas naranjas sin ningún miedo.

Y en medio del campo me paro y pienso
que estoy viviendo un gran momento.
Silencio amortiguado, casi acolchado.
Sin preocupación, ruido blanco.

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Dejar atrás

Dejar atrás. Cambiar los muebles.
Cortarse el pelo. Pintar las paredes.
Incertidumbre. Empezar de cero.
Estar perdida ante un comienzo.

Tener valor, tenerlo claro.
Estar decidida, pero con tacto.
Buscar el momento para hacerlo,
para decirte que no te quiero.

Amontonar las cajas, ir embalando
todos los recuerdos, todo un pasado.
Mirarlo todo y sentir asco.
Darse la vuelta, hacia otro lado.

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