La
crisis es:
un
joven manteniendo a sus padres y una abuela racionando una pensión;
un
coche parado, con batería desconectada en una casa sin gasóleo ni calefacción.
Es
una casa de playa vacía y una nevera de ciudad sin comida;
un camino antes común y hoy no transitado
y un
abono de metro ya no amortizado.
La
crisis es no poder soñar a medio plazo, jamás al largo,
al
saberse hambriento, solo y sin trabajo.
Es
un noviazgo no empezado, un proyecto paralizado. ¡un futuro tan
aciago!
Son niños desamparados de
sueños desahuciados.
Es un dolor en las entrañas y un no querer que llegue mañana.
Es un estado de limbo, infinito, árido. Un sinsentido.