Todo es cuestión de caminos aún sin trazar,
de oportunidades que han de venir
de realidades y universos por descubrir.
Cuestión de mentiras que quizás sean futuras verdades,
de hojas con deseos escritos y de esperanzas puestas en espera.
De dejar pasar instantes mientras se van arrancando, con mimo,
hojas de un calendario, días tras día, año tras año.
Y de desayunar en la cocina, con el café en la mano,
sabiendo que aún no, que aquello no sucederá en este día que empieza.
Levantarse con la ilusión vana de que ocurra,
con una chispa calida guarecida en el corazón
anhelando que llegue el momento... si es que llega.
Suspirar.
Porque, ¿qué sentido tiene aguardar un instante que podría no llegar?
¿qué lógica vivir por una circunstancia que podría no pasar?
Y al poner un pie en la calle, respirar.
Quizás pase mañana lo que hoy no ocurrirá.
Mientras tanto, esperar.