El Whatsapp mató a las notas en los frigoríficos,
erradicando los "Te quiero" con dibujos sonrientes
al lado de los "No olvides comprar leche y huevos".
Y así vivimos la extinción de otro pequeño gesto
del romanticismo de las cosas pequeñas;
cada vez van quedando menos.
¡Pobres imanes en paro!
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