No se le pueden poner puertas al campo:
y aún así intentan cerrar la plaza
de la cabalgata de reyes,de las uvas en lata;
el punto de encuentro donde comenzó el cambio.
Se puede matar al soñador pero no al sueño
y por eso siguen buscando culpables
en vez de pararse a escuchar
lo que estaba pidiendo el pueblo.
Seamos realistas, pidamos lo imposible
o algo que al menos sea lógico
como tener una casa, poder comer mañana
y no permanecer más tiempo impasibles.
Cuando se mata a un héroe, se crea un mito.
El héroe en este caso
es el poder de la gente
reunida en un imaginario colectivo.
No subestimes a tu enemigo por el tamaño de su arma,
ni por lo inocente de sus peticiones,
ni por el aspecto que muestra.
Recuerda que la unión hace la fuerza.
No hay arma más poderosa que la palabra,
hablada, escrita, oída,
virtual, real, leída,
y, ante todo, escuchada.
Las cosas cambian, cada vez más,
y siguen, poco a poco, en evolución constante
sin entender que los cambios llegan
cuando muchos tienen voluntad.
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Muy bueno, si señor.
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