Sé algo que tú no sabes
que me muero por contarte
pero que no puedo decirte,
aunque ya te enterarás.
Es que la información confidencial
tiene sus cauces específicos
y no puedo transmitírtelo
aunque sé que te va a gustar.
Y ahora toca esperar
a que los criptogramas, los telegramas, los datagramas,
fluyan por sus respectivos lares,
pasen por agentes especiales
y tarden su tiempo en llegar.
Cuando recibas el mensaje
de la fuente que corresponda,
descubrirás qué era tan importante
y por qué habías de esperar.
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