Yo...
Yo no pretendía buscarte
pero el momento puso en mis manos
un teclado y un cable
para que en ese justo instante
supiera cómo encontrarte.
Dar contigo para confirmar
que nos separan seis husos horarios,
seis mil quinientos dieciocho kilómetros
además de un ancho mar.
A esto hay que sumarle sesenta metros,
siempre que hayamos pensado
que yo esté en Sol, en el kilómetro cero,
y tú en Victoria Square sentado.
Hay otro factor que se interpone
que no es ni distancia, ni demora.
Es un ligero detalle
que no creo que importe a nadie,
y es que no nos conocemos
salvo en cada uno de nuestros versos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario