Se miró al espejo.
Sonrío.
Se giró:
le gustó lo que veía
Los adioses son tristes,
las venganzas, frías,
pero creía haber cumplido su objetivo
mediante ese collar
para que él enredase sus dedos.
ese peinado
con fácil acceso a su cuello.
aquel vestido
que por siempre le recordaría
a lo que estaba renunciando,
aquello que por siempre echaría de menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario