En esta lucha por sobrevivir, en esta huida hacia adelante,
hemos olvidado quienes somos, aquello que un día fuimos.
Hemos enterrado nuestros planes de futuro dejándonos llevar por la marea,
hemos vendido nuestros auténticos deseos a cambio de deseos impuestos
por medios, por compras, por ventas...
Dejamos de creer en el horizonte infinito, en ser todopoderosos,
para pasar a enterrar la esperanza en un futuro, ya no feliz, sino futuro.
Mientras tanto, en vez de pararnos a tomar perspectiva,
seguimos huyendo, sin mirar atrás, sin tiempo a pensar
no vaya a ser que nos demos cuenta
de que, en el camino, perdimos nuestra identidad.
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