- Tras mucho pensarlo, decido salir de la cama. Abro un libro y leo dos hojas. Pongo una serie.
- Opto por ducharme sin temor a agotar el calentador.
- Y tras ello, abrir la ventana para dejar entrar el sol.
Es necesario quitarla de en medio.
- Deshago la maleta. Pero no del todo, que en breve volveré a utilizarla.
- Me hago una coleta. Me pinto el ojo.
- Salgo a pasear. Sola. Con música de cantautores melancólicos. Y de artistas pop de melodías veraniegas.
- Sonrío al verlos.
- Compro un pintauñas.
- Paso por el supermercado. Cambio de idea y me acerco al mercado. Al que siempre estuvo en el barrio. Sonrío a la tendera y le doy conversación.
- Ayudo a una vecina a subir la compra.
- Llego a casa. Miro la agenda.
- Estreno el pintauñas mientras veo esa película que esperaba a ser rescatada de la estantería.
- Lleno la agenda: de citas, de viajes, de museos, de clases de yoga y de bares de moda. De teléfonos nuevos. Rescato antiguos deseos.
- El teléfono dejar de ser el enemigo.
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