sábado, 5 de mayo de 2012

Cómo evitar llamarte

Para evitar llamarte:

  • Tras mucho pensarlo, decido salir de la cama. Abro un libro y leo dos hojas. Pongo una serie.
  • Opto por ducharme sin temor a agotar el calentador. 
  • Y tras ello, abrir la ventana para dejar entrar el sol.
Me siento en la cama y tras pasar minutos mirando la pared noto su presencia. La del teléfono. Lo miro de reojo y giro la cabeza rápido hacia el ordenador. Pero el teléfono sigue ahí, inmutable, cómplice de este intento de tración junto con aquella maleta. Hace unos días volví de viaje y eso es lo quería contarte.
Es necesario quitarla de en medio.
  • Deshago la maleta. Pero no del todo, que en breve volveré a utilizarla.
  • Me hago una coleta. Me pinto el ojo. 
  • Salgo a pasear. Sola. Con música de cantautores melancólicos. Y de artistas pop de melodías veraniegas. 
Las letras se entremezclan con mis pensamientos de fondo. Es mejor apagar la radio e impregnarse de realidad: la calle huele a lluvia, a ozono, a polución ausente. Los niños, que son sabios, lo saben y gritan, corren e invaden la calle llenando sus pulmones de aire aún no contaminado.
  • Sonrío al verlos.
  • Compro un pintauñas.
  • Paso por el supermercado. Cambio de idea y me acerco al mercado. Al que siempre estuvo en el barrio. Sonrío a la tendera y le doy conversación. 
  • Ayudo a una vecina a subir la compra.
  • Llego a casa. Miro la agenda. 
  • Estreno el pintauñas mientras veo esa película que esperaba a ser rescatada de la estantería. 
Olvido temporalmente que el teléfono es dañino. Llamo a una amiga, después a otra. Retomo mi vida.

  • Lleno la agenda: de citas, de viajes, de museos, de clases de yoga y de bares de moda. De teléfonos nuevos. Rescato antiguos deseos.
Pasan los días, se suceden los planes. Al volver a deshacer la maleta, encuentro esta lista. Me miro las uñas, ya descascarilladas. Recuerdo la causa de esta lista y entonces me doy cuenta de que no era tan importante lo que quería contarte. Dejo de evitar llamarte. También dejo de intentar hacerlo.

  • El teléfono dejar de ser el enemigo.

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