Me acostumbré a llevar un bolígrafo y un papel
siempre
y escribir listas, planning,
ideas, versos,
recuerdos.
Aprendí a andar despacio,
a sonreír a las plantas,
a observar la primavera
y a escuchar lo que me decía el viento.
Imagino rimas,
esloganes, cuentos.
Aprecio lo pequeño;
el momento.
Quizá esto sea
el ser poeta:
caminar por la vida
con la sonrisa puesta.
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