La nocturnidad que me impide amarte
es la misma que me obliga a verte.
Mientras que tus besos me recorren
sin que pueda yo zafarme.
No sé quién eres. No me importa.
Realmente yo te desprecio.
Pero las cosas son así y
ahora es tuyo mi cuerpo.
Y me evado, no estoy contigo.
Pan, leche, atún...¡huevos!,
Repaso mi vida real,
niego este momento.
Tan solo es un trabajo, pienso.
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